Pablo Gil, economista: «Hay un segmento muy grande de gente que lo hace mal porque decide ahorrar después de haber gastado»

📅 30/04/2026

De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al mes de abril, la tasa de ahorro de los hogares españoles se ha situado en un 12% de la renta disponible durante el transcurso del año 2025. Este porcentaje representa una caída significativa de siete décimas enteras en comparación con el ejercicio anterior de 2024, marcando así el registro más bajo desde el año 2023.

En términos absolutos, las familias españolas lograron acumular un total de 128.126 millones de euros en ahorro durante el año pasado. Esta cifra supone una disminución de seis décimas respecto al volumen total registrado en 2024. Este descenso en el ahorro viene acompañado de un correlativo incremento en el consumo, fenómeno que responde a múltiples factores interconectados. La escalada constante de los precios generales, sumada al encarecimiento progresivo del acceso a la vivienda, está dificultando cada vez más la capacidad de las familias para apartar una porción de sus ingresos mensuales con el objetivo de construir un colchón financiero que les proporcione seguridad.

Precisamente sobre esta problemática ha profundizado Pablo Gil en una reciente intervención en el espacio titulado «Morir de Éxito». Este reconocido economista y trader profesional ha aceptado la invitación del presentador Michel Ferrer para participar en su pódcast, donde ha abordado con profundidad cuestiones fundamentales como la disciplina del ahorro, las estrategias de inversión, la gestión del riesgo financiero y el complejo entramado del sistema público de pensiones.

Un acto tan rutinario y aparentemente sencillo como realizar la compra semanal se ha convertido en una empresa cada vez más onerosa para el bolsillo de los ciudadanos. Los precios en el territorio español han experimentado un incremento cercano al 3% durante los últimos doce meses, según reflejan los indicadores del Índice de Precios de Consumo (IPC). Esta presión inflacionista erosiona de manera directa la capacidad de ahorro de los hogares. Sin embargo, desde la perspectiva de Pablo Gil, esta no constituye la razón primordial que explica por qué la mayoría de la población no consigue ahorrar.

El analista financiero reconoce abiertamente la existencia de un colectivo de personas que, debido a la insuficiencia de sus salarios y a las pesadas cargas sociales que deben soportar, sencillamente no logran llegar a fin de mes y, por ende, carecen de margen para destinar recursos al ahorro. No obstante, en una cantidad considerable de casos, Gil sostiene firmemente que el problema no radica en una falta de ingresos, sino más bien en una carencia de decisiones acertadas y de organización financiera personal. «No es que no puedas. Es que no te organizas», sentencia con rotundidad el experto.

El economista afirma con contundencia que «hay un segmento muy grande» de la población que sí posee la capacidad real de ahorrar, pero que, sin embargo, no lo lleva a cabo. «Es que lo haces mal, es que no te organizas y el problema fundamental es que gastas todo lo que tienes porque has decidido ahorrar después de haber gastado», explica Gil, poniendo el dedo en la llaga de una mala praxis financiera muy extendida. Esta metodología inversa, donde el consumo precede al ahorro en lugar de ser al revés, condena a muchas personas a vivir al límite de sus posibilidades sin generar ningún tipo de reserva para el futuro.

Para ilustrar de manera gráfica y cercana este argumento, el trader recurre a una anécdota personal protagonizada por una de sus hijas. Según relata, ella se mostraba profundamente enfadada con la clase política y con las decisiones del Gobierno, quejándose amargamente de la diferencia salarial que existía entre su padre y ella. La respuesta de Gil fue directa y pedagógica: «Me estás soltando un rollo y tienes en la mano un iPhone que vale 1.000 pavos». Con esta comparación, el economista quería poner de manifiesto la contradicción entre el discurso de la queja y las decisiones de consumo reales.

«Bájate ya de este cuento de no puedo, no puedo, no puedo. Cómprate un móvil de 250 euros, que los hay, que están muy bien y ya tienes 750 ahorrados para, por ejemplo, invertirlos», le aconsejaba Gil a su hija. Este ejemplo práctico pretende demostrar que, en muchas ocasiones, las decisiones de gasto en productos de alta gama o de última tecnología pueden ser sustituidas por alternativas más funcionales y económicas, liberando así una cantidad significativa de capital que puede ser destinada al ahorro o a la inversión productiva.

El economista concluye su alegato en favor de una gestión financiera más inteligente recordando la reflexión final que compartió con su hija: «Tú puedes comprarte ropa más barata y cosas que no son de marca. A lo mejor descubres que eres igual de feliz sin tener esos caprichos de última moda y has cumplido con el objetivo número uno, que es vivir más desahogado y tener un ahorro determinado». Con estas palabras, Gil invita a la audiencia a replantearse sus prioridades de consumo y a buscar la felicidad en la seguridad financiera y la libertad que proporciona tener un colchón de ahorros, en lugar de en la posesión de objetos efímeros y costosos.

Pablo Gil, economista: «Hay un segmento muy grande de gente que lo hace mal porque decide ahorrar después de haber gastado»

Contenido original en https://www.abc.es/recreo/pablo-gil-economista-segmento-grande-gente-mal-20260430180111-nt.html

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