Máximo Huerta (55 años), escritor: "Me vengo muy arriba cuando me enamoro y muy abajo cuando me desenamoro"
Una conversación con Máximo Huerta
El escritor y periodista se muestra abierto y sincero al hablar de su vida y su obra, un reflejo de su experiencia profesional al otro lado de la entrevista. El pretexto para este encuentro es el lanzamiento de su último libro, "Mamá está dormida", una narración que engancha desde las primeras páginas.
Encontrar la belleza en la dificultad
Huerta habla de su faceta como cuidador de su madre y de su adaptación a esta nueva realidad: "Mi batalla personal no está en un campo de guerra, sino entre los fogones de casa. Mi conflicto emocional y mi rutina se desarrollan en el ámbito doméstico. Desde hace un tiempo, mi propósito es hallar lo hermoso incluso dentro del sufrimiento", explica. Reconoce que esta actitud no ha sido innata: "Es algo que he ido aprendiendo. No era consciente de mi propia fortaleza, ni de la paciencia y la resistencia que poseo. Tengo una capacidad de aguante inmensa".
La inspiración en el desamor y la observación
Para el autor, el desamor es una musa más potente que el amor: "Porque ofrece más matices. El amor a veces es unidireccional, y a mí las relaciones demasiado tranquilas me resultan un poco monótonas. He escrito novelas profundamente enamorado y otras completamente destrozado. En el fondo, solo tengo dos estados: enamorado o desenamorado. Me emociono mucho con el primero y me hundo con el segundo".
Afirma que la inspiración le llega "observando, porque soy muy detallista. La forma en que alguien cruza los brazos, remueve el café o una conversación trivial en una peluquería... y lo guardo en la memoria". Su ritmo de vida se ha transformado al dedicarse al cuidado: "Lo he modificado todo por mi madre. Pero he descubierto que el día puede ser más largo y productivo; me da tiempo a escribir, a salir, a hacer recados... tengo una existencia organizada y cercana a lo que deseo".
Raíces, adaptación y mentiras piadosas
Su regreso a los orígenes le ha hecho ver su capacidad de adaptación: "Soy como un camaleón, me ajusto al lugar donde esté. Al llegar, cambié el escenario de la casa porque lo asociaba al rechazo, pero pronto conecté con la gente del pueblo".
Confiesa una debilidad peculiar: "Me fascinan las mentiras. Creo que mentir puede ser sano, incluso hacia uno mismo. Un 'te ves estupenda' puede subir la autoestima. Una mentira oportuna mejora la vida, y eso de que tienen las patas cortas no es siempre cierto. En el día a día ayudan, y en la vida de un cuidador, a veces salvan".
Reflexiones sobre la televisión y los sueños pendientes
Con una larga trayectoria en televisión, hoy es crítico con algunos aspectos: "Sobra alarmar a la gente mayor, hay una propagación del pánico innecesaria. También me sobran músicas dramáticas y ciertos debates políticos. Echo de menos el entretenimiento, la luz, los programas musicales en directo". Sobre su relación con una de sus presentadoras, comenta: "A ella no le gusta censurar, valora escuchar opiniones distintas y disfruta con el disenso".
Aunque lleva tres años con una librería, aún tiene metas: "Me quedan muchos sueños por cumplir. No tendrán la prisa de cuando tenía treinta años, pero tendrán otra intensidad".
Un mensaje para su yo más joven
Si pudiera hablar con el Máximo de veinte años, le diría: "Que se divirtiera mucho más. Empecé a disfrutar plenamente cuando llegué a Madrid, aquello me transformó, me dio libertad y seguridad".
Al ser preguntado por una foto favorita de su infancia, la describe así: "De niño, en Vinaroz. Totalmente feliz y despreocupado. Con ganas de volar".
Contenido original en https://www.diezminutos.es/famosos-corazon/famosos-espanoles/a70299538/maximo-huerta-entrevista-libro-mama-esta-dormida-telecinco/
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