Limitemos los límites en la educación de nuestros hijos

05/09/2019

Los límites son un tema de constante actualidad. Pasan los años, cambia el Sistema educativo, las tendencias… sin embargo los límites, cómo marcarlos, dónde situarlos y cómo conseguir que sean respetados, siguen siendo una de las principales preocupaciones de una generación tras otra.

En el artículo “IMPORTANCIA DE LOS LÍMITES EN LA EDUCACIÓN” hablábamos sobre cómo se definen los límites, para qué sirven y por qué nos cuesta tanto ponerlos. Teniendo clara la importancia de establecer límites, tenemos que tener en cuenta que hay que limitar los límites porque si ponemos muchos, podría resultar contraproducente.

¿A qué edad empezamos a poner límites?

Los límites se construyen día a día desde el nacimiento. Siempre adecuando las exigencias a la edad del menor. No vamos a pedirle a un bebé de 9 meses que limpie el puré que ha tirado al comer, pero sí podemos transmitirle que a las 3 de la madrugada no es un buen momento para jugar.

MOMENTOS CRÍTICOS:

  • A los 2 y 3 años es la época de las rabietas y pataletas
  • Adolescencia: porque los jóvenes dejan de ver el mundo a través de los adultos y buscan desarrollar su identidad

¿Cómo poner límites de modo eficaz?

A la hora de poner límites, como para todo, se hará con cariño, serenidad, respeto y afecto. ¡Importante! Hay
que evitar caer en el chantaje. Se aconseja huir del materialismo. Hoy en día se han puesto de moda las dinámicas conocidas como “economía de fichas”, es decir, reforzar a los niños dándoles premios que desean a cambio de que se comporten como les pedimos. El peligro está a la hora de elegir estos premios o refuerzos. El niño debería aprender que debe comportarse bien por una motivación intrínseca (por estar convencido de que es lo mejor y no por el interés de conseguir algo a cambio)

¿Cómo actuar si pierdo los papeles?

La paciencia tiene un límite y todos lo sabemos. Hay días que pasamos ese umbral más rápido que otros. Pero se trata de tener autocontrol nosotros adultos y trabajar día a día para conseguir mantener la calma con mayor facilidad. Si perdemos los papeles, mostramos descontrol y los límites no pueden fijarse de un modo seguro. Además el afecto cuando nos enfadamos, muchas veces se pone en duda. Los niños se pueden llegar a sentir menos queridos. Una vez que nos serenamos es aconsejable calmar a nuestro hijo aclarando que se juzga un comportamiento concreto y no la relación de afecto que mantenemos con él en general 

¿Por qué los niños intentan vulnerar los límites?

El niño mantiene una lucha interna entre crecer y no crecer. A lo mejor está en casa jugando con el patinete a toda velocidad chocándose contra todo y cuando sales a la calle pide ir en brazos. No buscan molestarnos. Buscan disfrutar de sus conquistas de chico mayor, pero no quieren perder los privilegios de cuando eran bebés.

El pequeño busca ver si el límite es importante por eso hay que mantenerse firmes. En los momentos críticos puede que reincidan por su deseo de reafirmarse

¿Cuándo podemos saltarnos los límites?

Los niños no son los únicos traviesos que esperan la primera ocasión para saltarse los límites. Los adultos muchas veces estamos cansados y no nos apetece estar discutiendo. Además, muchas veces no hay un acuerdo entre lo que dice papá, lo que dice mamá, lo que opinan los abuelos…Es importante que los hijos perciban que hay un acuerdo y que si se saltan los límites (por ejemplo si está malito) esté claro que es una excepción.

Claves para situar los límites de modo eficaz

Para terminar, recoger en 4 puntos las claves que se vienen comentando hasta ahora:

  • Es importante que los niños sepan toda la información sobre el límite
  • Pocos límites y claros
  • La autoridad no tiene que tener miedo al diálogo
  • Poner los límites con coherencia y consistencia
Agradecimiento al grupo de ASMI https://www.asmi.es  por sus aportaciones sobre el tema

 

 

 

 

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