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Cortisol canino: Ansiedad por separacion (Hemisferio cerebral derecho)

18/08/2018

Los perros pueden detectar cómo se sienten otros pares suyos por la forma como mueven sus colas, según aseguran investigadores italianos que controlaron el ritmo cardíaco de los animales mientras miraban películas caninas. El equipo italiano descubrió que los perros registraban ritmos cardíacos más altos y se volvían más ansiosos también cuando veían a otros pares mover sus colas hacia la izquierda. No así cuando las movían hacia la derecha o cuando no las movían en absoluto. “Esta curiosa forma de comunicación es probablemente no intencional o consciente, pero sí una conducta automática que surge de la estructura del cerebro”, explicó Giorgio Vallortigara, director del Laboratorio de Neurociencia y Cognición Animal en la Universidad de Trento. “No es algo que entiendan explícitamente”, me dijo Vallotigara. “Es tan sólo algo que les pasa”. Vallotigara ubica el origen de este efecto en la forma en que ambos hemisferios cerebrales procesan distintas experiencias. En un estudio anterior, su equipo había mostrado que cuando un perro tenía un encuentro positivo, como ver a su dueño, la actividad aumentaba en el hemisferio izquierdo del cerebro, lo que generaba un mayor movimiento de cola hacia la derecha. En tanto que una experiencia negativa, como enfrentar a un perro agresivo o desconocido, surtía el efecto contrario, esto es, mayor actividad en el lado derecho del cerebro y más movimiento de cola hacia la izquierda, por ende. El efecto apenas si es visible para el ojo humano porque los perros tienden a mover sus colas a demasiada velocidad, pero sí se puede ver en videos en cámara lenta, o en algunas razas más grandes que mueven sus colas con menos entusiasmo. “En algunos casos, la preferencia es tan extrema que uno puede ver sus colas tocar uno de sus costados pero no el otro”, agregó Vallotigara. En el último estudio, los investigadores quisieron descubrir si la dirección en la que se movía la cola tenía algún efecto en otros perros. Para encontrar la respuesta, les colocaron chalecos a los perros que medían sus ritmos cardíacos y les mostraron luego películas de otros perros moviendo las colas de una y otra forma. Para garantizar que los perros reaccionaran únicamente frente al movimiento de colas y no a la apariencia, repitieron el experimento con perros que aparecían sólo como siluetas. “Cuando los perros veían a otros pares mover sus colas a la derecha, la reacción era relajada y no había evidencia de un ritmo cardíaco acelerado. Pero cuando el movimiento era hacia la izquierda veíamos aumentar su ritmo cardíaco y una serie de conductas comúnmente asociadas con estrés, ansiedad y la señal de estar más alertas” continuó Vallotigara. Los animales ansiosos levantaban sus orejas, jadeaban, se agachaban un poco y mantenían bien abiertos sus ojos. Este estudio aparece en la última edición de Current Biology.




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