Cómo ahorrar gasolina con el aire acondicionado del coche puesto

12/08/2019

Los viejos rockeros de la conducción veraniega recordamos aquellos veranos de motor-turismo, en los que nuestros progenitores nos montaban al coche y recorríamos la península de punta a punta, o bien subíamos hacia el centro de Europa. En ellos, íbamos toda la familia con las ventanillas bajadas por carreteras secundarias, con el aire seco y caliente dándonos en la cara. Por aquel entonces, es decir a finales de los setenta y primeros ochenta, no existían demasiadas autovías ni tampoco demasiados coches con aire acondicionado.

Hoy en cambio esta comodidad es común en todos los coches. Incluso, cuando las temperaturas superan los 35ºC, es recomendable subir las ventanillas y encender el aire, aunque con ello perdamos potencia y disparemos el consumo de gasolina en el depósito. El motivo es que según la Dirección General de Tráfico, el excesivo calor nos pude hacer perder un 20% de nuestros reflejos y sumir en un sopor similar al del consumo de una pequeña cantidad de alcohol.

Esto se debe a que sufriremos una deshidratación excesiva, por lo que no es recomendable conducir a elevadas temperaturas ni en medio de olas de calor si no tenemos el sistema de aire acondicionado encendido y con un funcionamiento eficiente. No obstante, es cierto que esto nos puede disparar el consumo de gasolina a la vez que ciertos modelos pierden significativamente potencia. Ahora bien, hay diversas estrategias para minimizar este gasto. A continuación te explicamos algunas.

1. Proteger debidamente el coche cuanto esté aparcado

No es lo mismo tener que enfriar un coche que ha estado al sol durante horas, que otro guardado en un aparcamiento o a la sombra de un árbol. Si no nos queda más remedio que aparcar en medio de un solar en plena canícula y sin sombra alguna, podemos usar los reflectores tapa-lunas; que aunque feos resultan eficaces si se colocan debidamente.

2. Ventilar bien antes de encender

Si el coche está caliente, con independencia de si estuvo o no al sol, no entremos de golpe, sino que abramos todas las puertas, incluso la trasera, y dejemos que el aire caliente del interior, que es muy expansivo, salga al exterior y entren corrientes de aire algo menos calientes. Solo entonces, tras cinco a diez minutos con el coche abierto y ventilado entraremos y pondremos el aire.

3. No encender el coche con el aire puesto

El encendido del coche con el aire acondicionado activado dispara el consumo inicial mucho y no es efectivo. Lo mejor es, con las ventanas bajadas, una vez ventilado el coche, arrancar y coger un poco de velocidad -no superar los 80 km/h para no alterar la aerodinámica del coche aumentando las resistencias, lo que subiría el consumo- y esperar a que termine de salir todo el calor.

4. No cerrar del todo las ventanillas al principio

Una vez notemos que el aire corre en velocidad, subiremos las ventanillas hasta el límite, dejando una pequeña ranura de ventilación, y encenderemos el aire, de modo que el aire frío vaya ocupando las zonas bajas y el caliente, en las zonas superiores, vaya saliendo por las ranuras. Al cabo de cinco minutos cerraremos del todo las ventanillas.

5. Mantener niveles de 22ºC o superiores

No es necesario morir por congelación en verano en el coche; como en la oficina o en casa, basta con no estar por encima de 26ºC para sentirnos cómodos. De todos modos, ya que el reflejo del sol en los cristales puede calentar continuamente el aire interior, podemos usar como referencia los 22º o 23ºC para tener un ambiente agradable.

6. Mantener limpios los filtros del aire

Por último, es importante asegurarnos de que tenemos limpios los filtros del aire, e insistir en las revisiones en que nos lo comprueben, ya que si están sucios o en mal estado el sistema no será capaz de refrescar correctamente el ambiente interior, lo que se traducirá en un mayor esfuerzo en conseguir la temperatura programada y por tanto en un incremento del consumo de carburante. 

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